El Centro litúrgico Caal fue fundado en 1972 por un grupo de hermanos de algunas de las primeras comunidades neocatecumenales de Roma. Estos hermanos han trabajado a lo largo de los años para hacer realizar, en los talleres artísticos, los signos litúrgicos que Kiko iba dibujando. Estos signos se han convertido en el mobiliario de las comunidades neocatecumenales.

Pensamos en la Cruz para las procesiones en las dos versiones «Gloriosa y MERKABA» que Kiko vio en el laboratorio de un artesano de hierro forjado en Fuentes (España), o el candelero en las dos versiones «arbusto ardiente o Menorhà» que Carmen encontrò en una pequeña tienda de la calle David en Jerusalén y que compró para las comunidades. Incluso el cáliz de doce caras y la patena octogonal tienen su génesis: fueron elegidos por Kiko que los vio en la ventana del platero Fornari en via del Gambero en Roma, mientras pasaba allì por casualidad, junto con Nunzio Chimens (entonces a cargo del centro Neocatecumenal).

Kiko le dijo a Nunzio:

«Aquí, éstos serán el cáliz y la patena para la celebración eucarística de las comunidades».

Así fue como descubriron la fábrica que todavía produce estos muebles a las comunidades de todo el mundo. Mucho más podriamos decir, porque en los últimos años Dios ha inspirado a Kiko Arguello todo lo que se ve hoy en día, desde los signos liturgicos hasta los espacios celebrativos para una participación más perfecta en los sacramentos.